martes, 14 de noviembre de 2017

“Los trabajadores fuimos víctimas de una extorsión”

Oscar Martínez, de la UOM Tierra del Fuego, sobre la suspensión de paritarias hasta 2020

El dirigente señaló que los trabajadores de esa provincia recibieron fuertes presiones del gobierno nacional para que aceptaran congelar los salarios por dos años a cambio de que no haya despidos ni suspensiones durante ese período. "No había alternativas, fue un trago amargo", explicó Martínez.
 
 
Movimiento Solidario Popular

El diputado y secretario general de la UOM de Río Grande, Oscar Martínez, reveló que los trabajadores fueron “víctimas de una extorsión por parte del gobierno nacional en su ambición de modificar las condiciones”, en relación al acuerdo firmado entre el Poder Ejecutivo y la gobernadora de Tierra del Fuego, Rosana Bertone, que implica congelar los salarios por dos años –desde junio de 2018 hasta junio de 2020– a cambio que de no haya despidos ni suspensiones. 
“Hemos sido presionados incluso con la posibilidad de reducir un 30 por ciento nuestros ingresos actuales”, contó Martínez, quien remarcó que “producto de esta extorsión, hemos aceptado esta alternativa para no perder nuestros puestos de trabajo”. “No hay muchas alternativas, es un trago amargo”, insistió.

En diálogo con el programa Mañana Sylvestre, en Radio10, Martínez justificó la decisión de aceptar el acuerdo porque en Tierra del Fuego “no hay trabajo, encabezamos los niveles de desocupación del país” y que se trata de una provincia “muy alejada, condenada a la exclusión”.
“La gobernadora venía siendo obsecuente de las políticas del gobierno nacional pero en esta circunstancia hizo una convocatoria para defender los puestos de trabajo”, dijo el sindicalista respecto de la actitud de Bertone.

El acuerdo con los trabajadores llegó en el marco del proyecto del gobierno nacional para reducir progresivamente los impuestos a los productos electrónicos importados, que pasará en 2018 del 17 al 10,5 por ciento y llegará a un 2 por ciento en 2023. Según trascendió, el Ejecutivo quería llevarla hasta 0, y Bertone aseguró que ello implicaba directamente la disolución de la provincia. 
Fuente:Página/12

lunes, 13 de noviembre de 2017

"El Gobierno tomó al trabajo como variable de ajuste"

Carlos Tomada sobre la reforma laboral

El exministro indicó que de aprobarse la reforma como la propone el oficialismo, "los empresarios podrán modificar las condiciones laborales y el trabajador no podrá hacer reclamos judiciales". Agregó que el proceso de flexibilidad laboral responde a una exigencia del FMI y que se seguirá profundizando.
El exministro de Trabajo Carlos Tomada aseguró que el "Gobierno ha tomado al trabajo como su variable de ajuste", al analizar el "reformismo permanente" propuesto por el presidente Mauricio Macri, al que consideró como "la consolidación de las reformas que han venido haciendo en los últimos dos años" en materia de trabajo. "La reforma laboral, lejos de ser solamente una definición ideológica, va a pegar en forma inmediata en el día a día de los trabajadores", advirtió Tomada.  
El legislador porteño explicó que una reforma similar a la propuesta por el Gobierno se llevó adelante en España hace cinco años, bajo la presidencia de Mariano Rajoy, y apuntó: "¿Qué pasó? El 90 por ciento de los puestos de trabajo que se crearon el año pasado eran todos trabajos temporales. Se acabo el trabajo por tiempo indefinido, la relación de trabajo como nosotros la conocemos acá. Llegan a haber contratos por siete días, esto es una locura"
Tomada, en diálogo con FM La Patriada, insistió en que "las regulaciones que hay en el derecho del trabajo son todas a favor del trabajador" y "cuando vos quitas las regulaciones, es decir flexibilizas, lo que estás haciendo es beneficiar a las grandes empresas, este es el sector que se va a ver beneficiado". El exministro detalló que  reformas de este tipo se aplicaron en "103 países del mundo, obviamente, que 90 de ellos era países en desarrollo, y en ninguno de ellos mejoró el empleo".
El legislador porteño indicó que de aprobarse la reforma como la propone el Gobierno, "los empresarios podrán modificar las condiciones de trabajo y el trabajador no podrá reclamar judicialmente que se las restablezcan"; "a los que sean blanqueados no se les va a aplicar la Ley de Contrato de Trabajo", "el trabajador no podrá reclamar, por ejemplo, un despido mal pagado o la no aplicación de un aumento salarial" y también se creará la figura de "'trabajadores independientes y económicamente dependiente', en un juego de palabras perverso para confundir".
El exministro resaltó, como dijeron los dirigentes de la CGT, que las reformas que avanzan contra la Ley de Contrato de Trabajo no habían sido debatidas previamente entre la central sindical y el Ministerio de Trabajo. "Las anuncian luego del resultado electoral, por lo que tienen un claro sentido de amenaza. Horas después de las elecciones decidieron que iban por todo, que iban por esta reforma que va a perjudicar seriamente a los trabajadores", lamentó.
"Todas estas reformas van en contra de los sectores populares, no hay una medida importante que efectivamente sea a favor de los sectores populares", insistió Tomada y agregó que "responde a un compromiso internacional" porque "el FMI exigió que se produzca un proceso de flexibilidad laboral, que empieza con esta ley, pero que va a seguir, porque todavía falta toda la cuestión de la negociación colectiva, de los sindicatos, del conflicto laboral. Todas esas cosas van a venir en otra etapa". 
"Son exigencias del FMI, de la OCDE, un organismo mundial al cual la Argentina quiere ingresar. El año pasado, a fin de año vino, la directora general y les dijo que la Argentina podría ingresar a este organismo si cumplía con una serie de tareas necesarias para ingresar a este club de países desarrollados: una de ellas es la flexibilidad laboral", aseguró. 
Fuente:Página/12

martes, 7 de noviembre de 2017

DEBATES:COOPERATIVISMO Y SOCIALISMO



Por Mario Bunge


I.EXISTIÓ EL SOCIALISMO ALGUNA VEZ, Y TIENE PORVENIR? 2010 (Extractos)
 
El cooperativismo es socialismo en acción. Pero esta acción estáestrictamente limitada por el marco socio-económico-jurídico de la sociedad. Si la sociedad es capitalista, la cooperativa es poco más que un balde en un lago, ya que sólo afecta significativamente a sus miembros y sus familias y no puede competir con los sectores oligopolistas de la economía capitalista. En efecto, no hay cooperativas importantes en las industrias del petróleo, del acero, del armamento, de los vehículos, aerospacial, de los alimentos secos, de la cerveza, del tabaco y de la televisión. Suiza es el único país en que prosperan dos cadenas cooperativas de supermercados, y sólo Alemania, Francia y Canadá tienen grandes bancos cooperativos. Por estos motivos, el cooperativismo ha atraído a los socialistas del ala reformistao socialdemócratas. 
 
Los socialistas revolucionarios, que aspiran a un cambio socia total y súbito, han rechazado el cooperativismo por el mismo motivo. En particular, Marx y Engels creían que el cooperativismo, y en general el reformismo, no era sino una distracción en la marcha revolucionaria hacia el socialismo.
 
Cuando alcanzaron el poder, los socialistas autoritarios sometieron las cooperativas al control del Estado, lo que subvirtió el principio cooperativista de autogobierno. En efecto, los koljoses soviéticos fueron cooperativas sólo de nombre.
 
Las cooperativas yugoslavas, auténticas y prósperas durante varios decenios, terminaron por ser manipuladas y arruinadas por los políticos de la clique nacionalista y autoritaria de Milosevich. Y los ejidos mexicanos tuvieron una historia parecida antes de ser privatizados por el gobierno de Carlos Salinas: algunos de ellos prosperaron mientras se gobernaron a sí mismos, pero otros fueron víctimas del partidogobernante o del banco fundado para ayudarlos. Dejaremos para el final la cuestión de si la cooperativa puede ser el embrión de la economía de una sociedad socialista. Nos limitaremos a dos antecedentes teóricos importantes y, sin embargo, olvidados: Louis Blanc y John Stuart Mill. En 1839, Louis Blanc, el historiador y militante socialista francés (aunque nacido en Madrid), publicó su libro L’organisation du travail, una defensa elocuente de la organización cooperativa de la producción. Este libro, impreso por una cooperativa, tuvo gran difusión y fue(Seguir leyendo)
Fuente:Relats Sociales
Relats.org

jueves, 26 de octubre de 2017

Relats Sociales:PROGRAMA DE DIFUSIÓN SOBRE ESS, ECONOMIA SOCIAL Y SOLIDARIA, 2017 1. I.1 PERSPECTIVA DEL GRUPO DE TRABAJO DE NACIONES UNIDAS, 2014

Por Juan Manuel Martínez Chas - Alvaro Orsatti



En los últimos años, se ha alcanzado consenso sobre el concepto de ESS, a partir de las conclusiones del GTINUESS, Grupo de Trabajo Interinstitucional de las Naciones Unidas sobre Economía Social Solidaria, creado con la intención de influír sobre los ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 que los gobiernos estaban elaborando. Finalmente, los ODS aprobados en septiembre 2015 incluyeron dos menciones que, para el Grupo, reflejan sus expectativas, aún cuando no se menciona explícitamente a la ESS.

La primera mención es de tipo general: “Necesidad de lograr un desarrollo sostenible en sus tres dimensiones, de forma equilibrada e integrada”.
La segunda menciona específicamente a unidades de la ESS: “Papel clave de un sector empresarial y cívico diverso, desde las microempresas y las cooperativas , así como las mutuales”.
Un comunicado del Grupo (de julio 2016) considera, efectivamente, que “una economía plural y un enfoque equilibrado e integrado son centrales para la ESS

Esta nota sistematiza los contenidos de la publicación del Grupo, 2014.
I.Componentes de la ESS
El ámbito de la ESS incluye:
-cooperativas
-nuevas formas de empresa social
-asociaciones mutuas sanitarias y seguros de salud
-grupos de autoayuda
-organizaciones comunitarias
-asociaciones de trabajadores de la economía informal
-ciertos tipos de fundaciones y ongs de servicios
-grupos de financiamiento solidario y colectivo (“crowdfunding”)
-organizaciones de comercio justo
-organizaciones de ecoturismo
-formas de intercambio mediante uso compartido (como el del automóvil, “carpooling”)

II.Definición básica
La ESS hace referencia a la producción de bienes y servicios por parte de organizaciones, empresas y redes que comparten características comunes en términos de objetivos de desarrollo y valores, guiados por principios y y prácticas de cooperación, solidaridad, ética y autogestión democrática.
La ESS aspira a un modelo de desarrollo que está en contraste con los enfoques empresariales de maximización de beneficio.
La ESS intenta movilizar los recursos y los excedentes de modo proactivo con formas inclusivas que satisfagan las necesidades esenciales de las personas.
La ESS no debe ser considerada una alternativa que sIrva como arreglo rápido o como actor de emergencia.
La ESS introduce en la economía en general valores como la solidaridad, la equidad y la gobernanza democrática.
La ESS tiene como objetivo convertirse en un agente pleno del crecimiento económico inclusivo y justo fomentando, además, la cohesión social.
La ESS no asume que el crecimiento producirá un “efecto de goteo”, ni confía en redes de seguridad que protejan a las personas vulnerables, o en soluciones tecnológicas que protejan el medio ambiente.
Si bien la rentabilidad es una característica de muchos tipos de empresas de la ESS, se la tiende a reinvertir.
Por lo que se refiere a ámbitos como el ecoturismo o el comercio justo, la ESS suele ser compatible con la preservación y reconstrucción del capital natural.
La ESS es una vía complementaria para afrontar el continuo aumento del empleo precario y el grave déficit de trabajo decente relacionado con la economía informal.
La ESS puede reducir asimetrías de poder e información que existan dentro de los mercados de trabajo y de los productos y aumentar el nivel y la regularidad de los ingresos.

III. Perspectiva multifacética
La ESS procura que los objetivos económicos, sociales y medioambientales del desarrollo sostenible, mediante enfoques integrados, y también incluye otros políticos políticos.
Esfera económica. Proporciona oportunidades como creación de empleo, acceso a los mercados, suministro de intermediación financiera y economías de escala.
Las organizaciones de la ESS pueden facilitar el acceso a financiación, insumos, tecnología, servicios de apoyo y mercados así como mejorar la capacidad de los productores de negociar mejores precios e ingresos.
Una variedad de planes financieros alternativos como los planes de ahorro comunitarios y
las monedas complementarias están cobrando un papel importante en la gestión de los riesgos para la comunidad y el desarrollo local.
Esfera social. La esfera ESS ofrece una mejor protección ya que se construye a partir de los principios de mutualismo, solidaridad y reciprocidad y defiende la protección social integral y la redistribución.
La ESS permite enfoques alternativos para la meta de una cobertura sanitaria universal (servicios y seguros) que va más allá de las instituciones públicas, privadas o benéficas.
Se proporcionan modalidades de asistencia sanitaria más accesibles y asequibles a nivel local en ámbitos como la vejez, la discapacidad, el VIH/SIDA, los derechos reproductivos, la salud mental, la atención post traumática, la rehabilitación y la prevención.La ESS no es un sustituto del Estado en el suministro de asistencia sanitaria pero sí como complemento en la prestación de servicios sanitarios, gracias a la proximidad de las organizaciones de ESS con sus miembros y con las comunidades a las que prestan sus servicios.

Esfera medioambiental. La ESS promueve la justicia medioambiental y aspira a garantizar que la actividad económica mejora en lugar de mermar el capital natural.
Esfera política. Además del empoderamiento proporcionado por la dimensión económica, la ESS ofrece voz y representación mediante la autoorganización, la gobernanza participativa y la acción colectiva a múltiples niveles.

IV. Dimensión local
La ESS proporciona una visión del desarrollo local que regenera y desarrolla de modo proactivo áreas locales mediante la generación de empleo, la movilización de recursos locales, la gestión de riesgos para la comunidad y la retención y reinversión de los excedentes.
La ESS puede resultar útil para ampliar la estructura de una economía y un mercado laboral locales y para responder a necesidades no cubiertas con varios bienes y servicios.
La ESS puede contribuir a la construcción de la confianza y de la cohesión social y desempeñar un papel importante en la gobernanza local participativa.
Los principios de la ESS pueden introducir valor añadido dentro de los sectores en los que opera gracias a su compatibilidad con los intereses locales.
La ESS posee características quela dota de un potencial considerable para contribuir a la construcción de ciudades sostenibles.

La ESS puede impulsar objetivos sociales y medioambientales, por ejemplo, servicios de proximidad (como pueden ser la asistencia sanitaria, educativa y de formación), promoción de la cultura local, agricultura urbana y periurbana, renovación comunitaria, acceso a un alojamiento asequible, energía renovable, gestión de los residuos y reciclado, formas de producción y consumo con baja emisión
de carbono y una mayor seguridad de los medios de subsistencia.
La ESS se arraiga en el conocimiento local y su estructura interna democrática ofrece medios para alcanzar formas integradas de desarrollo urbano social y políticamente sostenibles.
V. Dimensión de género

La ESS tiene frecuentemente una marcada presencia de mujeres, asumiendo funciones de liderazgo..
El empleo en organizaciones de ESS puede ser
particularmente importante para mujeres pobres que sufren discriminación en el mercado laboral y afrontan conflictos para la conciliación de las esferas laboral y familiar.
Las organizaciones y empresas de ESS con frecuencia facilitan flexibilidad en el uso del tiempo, lo que permite su compaginación con las responsabilidades propias del trabajo no remunerado de cuidados.

La adquisición de voz y de competencias sobre creación de redes y defensa también ha sido clave para la emancipación y el empoderamiento político de las mujeres y les ha permitido volver a negociar las relaciones de género tradicionales y plantear sus demandas a instituciones externas.
VI. Seguridad alimentaria

La ESS incluye un lugar importante para los trabajadores y productores rurales, ayudando al empoderamiento de los pequeños agricultores, la seguridad alimentaria y la noción, más transformadora, de soberanía alimentaria.
Además, su tendencia a emplear métodos productivos con bajos insumos y bajas emisiones de carbono y a respetar los principios y las prácticas de la biodiversidad y la agroecología fomenta la intensificación agrícola sostenible.

Las redes alimentarias alternativas, asociadas con el comercio justo, la compra solidaria y el abastecimiento colectivo ponen de manifiesto el papel que la solidaridad puede desempeñar en la promoción de sistemas agroalimentarios más justos.

Fuente:Relats Sociales
Relats.org

miércoles, 25 de octubre de 2017

Relats Sociales:PROGRAMA DE DIFUSIÓN SOBRE ECONOMÍA SOCIAL Y SOLIDARIA, 2017 II.6 ECONOMIA DE LOS TRABAJADORES


Andrés Ruggeri 2017- Publicado como “Los distintos caminos de la economía de los trabajadores”, en www.autogestionrevista.com.ar




Tenemos por lo general una idea más o menos vaga de que se trata aproximadamente del mismo fenómeno, aunque cada una delimite espacios socioeconómicos distintos o denote perspectivas diferentes.
Algunos de estos conceptos se piensan como conjuntos que incluyen a los demás; otros, se superponen o se diferencian.
En el caso del cooperativismo, conlleva una identidad y una institucionalidad consolidada históricamente, con más de un siglo y medio de trayectoria organizada a nivel mundial.
La autogestión, por su parte, es antes que nada un concepto que implica una práctica independiente de la forma legal u organizativa particular que se adopte, y que a veces se ve como una mera característica de un sector, por ejemplo, la economía solidaria.
La discusión en boga en nuestro país, en estos momentos, está atravesada por la idea de economía popular, que empieza a reemplazar el concepto de economía social, incluso en ámbitos académicos forjados a la luz de ese término.
Hoy en día, una organización de la magnitud de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular la impone en la agenda, y de alguna forma obliga a utilizarla desde lo académico y lo político (el propio gobierno macrista prefiere utilizar esta denominación y no“economía social”).
En la Argentina, al contrario de lo que ocurre en el Brasil con el movimiento de economía solidaria, entre las organizaciones de base nunca ha terminado de cuajar la autoadscripción como economía social.
Es posible incluso que no encontremos demasiada diferencia entre los sectores que en un espacio como el Foro Hacia Otra Economía, por ejemplo, se admiten como organizaciones de la “economía social” y los que la CTEP incluye en su definición de “economía popular”.
Donde sí vamos a encontrar un enfoque sustancialmente diferente entre ambas es en una cuestión esencial: la importancia dada a la pertenencia de clase.
Para la CTEP la economía popular está conformada por los trabajadores que no están bajo relación salarial formal, y eso no significa necesariamente formas alternativas de organización económica, como sí se supone que deben ser las de la economía social.
De hecho, para la concepción teórica desplegada desde esta organización, tiene más importancia la pertenencia social (que
podríamos asociar con los “excluidos”, como se los concebía en los ’90, los marginados del sistema económico hegemónico) que la conformación de asociaciones productivas, alternativas o no.
Mientras la economía social, en la práctica, se expresa en una multitud de microempresas, producciones más o menos artesanales (individuales, familiares o colectivas), cooperativas de trabajo, ferias o sectores de agricultura familiar, sin lograr constituirse como un movimiento definido y organizado, la CTEP –a pesar de su heterogeneidad política y organizativa– se mueve como la representación política y gremial de todo un sector social (no un sector económico), que interpela, negocia o confronta con el Estado a título gremial.
Viéndolo de esta forma, la identificación conceptual entre economía social y economía popular, a simple vista tan evidente, no aparece tan clara como se la suele presentar.
Más delimitado, al estar determinado por la normativa, el cooperativismo de trabajo conformaría el otro gran conglomerado de organizaciones que se suelen identificar como “el sector”.
La CNCT aparece así como el gran paraguas donde se incluyen la mayoría de las cooperativas de trabajo, aunque hay numerosas organizaciones que funcionan por fuera, por diversos motivos.
A su vez, aunque los lazos con el resto del cooperativismo no son aún lo suficientemente fuertes, estas organizaciones se incluyen dentro de un conjunto mayor que tiene historia e institucionalidad.
Pero si vamos a examinar con detalle el tipo de cooperativas, vamos a encontrarnos con un alto porcentaje que proviene de programas de política pública y reciben no sólo algún subsidio, sino que el Estado aporta o directamente paga los salarios y da las tareas a realizar, lo cual las vuelve altamente vulnerables a los cambios políticos.

Para muchas de estas cooperativas y sus miembros, lo que las define no es tanto el hecho cooperativo, que puede ser hasta anecdótico, sino el sector social y la informalidad laboral, aproximándose así a la idea de “economía popular” antes que al cooperativismo de trabajo clásico.
Un fenómeno cualitativamente diferente es el de las empresas recuperadas, que son en su mayoría cooperativas de trabajo, formadas para dar continuidad a la empresa en la que trabajaban bajo patrón.
La cooperativa aparece en un principio con un sentido instrumental, una herramienta, como podría haber otras, que da salida a la situación y permite seguir trabajando.
Una situación que puede –y generalmente así es– cambiar con el tiempo y el desarrollo de la experiencia, o bien consolidarse en ese estadio inicial.

Se las ha incluido como economía social y como economía popular, se las define por los principios cooperativos o por la autogestión, pero no siempre encajan en las definiciones pensadas para quienes conforman este tipo de organizaciones (aunque luego el funcionamiento puede ser similar) que se constituyen desde cero en lugar de hacerlo como continuidad productiva de la empresa en la que estaban contratadoscomo asalariados.

Las empresas recuperadas, al contrario que la mayoría de las formas socioeconómicas de organización social o laboral que vimos anteriormente, luchan para permanecer dentro de la economía formal, disputando ese campo, desde lo defensivo en principio, y generando a partir de allí formas autogestionarias de economía.

Este fenómeno también lo podemos encontrar entremezclado entre el amplio y heterogéneo campo que se reparte o se describe a través de los conceptos que hemos visto.
La economía de los trabajadores como resistencia y como alternativa
Aquí vamos a intentar pararnos conceptualmente desde otro lado, sin negar las definiciones anteriores.

Vamos a hablar de economía de los trabajadores y las trabajadoras, como una idea que parte de la noción de clase, ampliando la definición de trabajador con relación a la idea clásica de que trabajador es solamente aquel que se encuentra sometido con claridad a una relación de explotación entre el capital y el trabajo, escindido de la propiedad de los medios de producción.
Vamos a pensar en una idea de trabajador más amplia, que incluya a quienes trabajan generando su propio salario, sea en forma individual como trabajadores informales, o en forma colectiva en cooperativas o en otro tipo de organizaciones autogestionarias, rurales o urbanas.
Es decir, trabajador es quien vive de su trabajo sin explotar el de los demás.
Se trate de un asalariado formal, un cooperativista, un trabajador informal o un trabajador rural, la economía capitalista los subordina a todos por igual.

Precisamos, en contraposición, reconocer conceptual como prácticamente la necesidad de reunificar a la clase cada vez más fragmentada por el capital.
La economía de los trabajadores es, entonces, la economía generada y sostenida desde estos sectores, está en confrontación permanente con el capital, incluso aunque no se lo perciba por la ausencia de las patronales en los lugares de trabajo.

Además, la “economía de los trabajadores” surge como una idea propositiva, no solo descriptiva de formas no capitalistas de organización del trabajo o sectores trabajadores expulsados momentánea o permanentemente de la relación salarial.

Al pensarse esta economía a partir de las prácticas de los trabajadores mismos para generar su subsistencia en forma colectiva, podemos ver en esas prácticas y en algunos avances teóricos no necesariamente una propuesta acabada de organización económica alternativa, pero sí prefigurativa de un orden económico pos-capitalista.
Todo lo cual parece muy abstracto así formulado, si no situamos en el mapa de la economía global estas experiencias.

En este punto es indispensable incorporar la distinción que hace el mexicano Marco Gómez Solórzano entre la vieja y la nueva clase trabajadora, entendiendo a la “nueva” clase trabajadora como la que se incorpora en condición de fuerza de trabajo precaria e informal (incluso esclava o servil) a esta etapa transnacionalizada del capitalismo.
Una etapa que está en vías de dejar de tener como unidad territorial que delimita la actividad del capital a uno o varios Estados centrales, desde los cuales se domina (por vía colonial o neocolonial) a los países de la periferia, sino que actúa en todo el planeta, un espacio que no reconoce fronteras y en que los capitales buscan operar con libertad de movimientos, procurando integrar a su cadena de valor las mejores condiciones de acumulación y, por lo tanto, de explotación de la fuerza de trabajo.
Para este objetivo sirven las instituciones supranacionales como la OMC, los tratados de libre comercio, las uniones regionales que se presentan como integraciones políticas y no pasan de ser instrumentos de tutela y subordinación de los estados nacionales en un sentido regresivo (como viene demostrando ser la Unión Europea), y otros organismos internacionales más clásicos provenientes de los acuerdos de Breton Woods.

En los últimos tiempos, la elección de Donald Trump en los Estados Unidos y el avance de otras expresiones de rechazo desde la derecha a las consecuencias de este proceso de transnacionalización de la economía mundial parecen ponerlo en cuestión.
El freno a megatratados de libre comercio como el TPP y la crisis en que entraron otros vigentes hace décadas como el NAFTA de América del Norte, el rechazo xenófobo a los migrantes (pobres) y la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea y el consiguiente debilitamiento del bloque parecen indicarlo.

Sin embargo, lo que se pretende frenar es la circulación de trabajadores como respuesta a la presión social que este modelo ha puesto sobre las propias economías centrales, de ninguna manera se trata de poner límites a la expansión y libertad de movimientos de los capitales.
Paradójicamente o no, son la derecha y fracciones hasta ahora perdedoras de las clases dominantes los que están intentando capitalizar el descontento de grandes sectores sociales perjudicados por esta tendencia del capitalismo mundial, algo que Marco Gómez ya
describía al hablar del enfrentamiento en las economías desarrolladas entre la “vieja” y la “nueva” clase trabajadora.

En el miedo de la “vieja” clase trabajadora a perder sus conquistas y derechos obtenidos por un siglo de luchas obreras a nivel mundial hace pie el discurso xenófobo y “populista” (en una forma peyorativa de entender el populismo) de esta derecha que parece avanzar en el planeta, pero no hay que perder de vista el fenómeno que nos ocupa.
Porque el neoliberalismo expulsa permanentemente trabajadores de la seguridad y la estabilidad del mercado de trabajo formal, acrecentando las filas de la precariedad y la informalidad, uniendo a los expulsados de la “vieja” clase con los “nuevos”.

Aquí es donde la autogestión se genera, no sólo como alternativa de organización económica y social para los trabajadores informales y precarios (es decir, en el terreno de la “economía social” o “popular”), sino en la resistencia a ese pasaje, recuperando las empresas o formando nuevas desde la autogestión, no para subsistir, sino para recrear sus condiciones de vida.

Este es el lugar estratégico de la economía autogestionaria, una economía desde y para los trabajadores y las trabajadoras.

Fuente:Relats - Relats Sociales

martes, 24 de octubre de 2017

Denuncian despidos en una fábrica de jabones

Unilever de Santa Fe argumentó que no puede competir contra las importaciones

La empresa anunció el despido de 65 trabajadores en su planta de Villa Gobernador Gálvez. Los empleados se declararon en estado de asamblea permanente y decidieron concentrarse frente a la planta de la multinacional holandesa “para evitar el vaciamiento”.
Imagen: Twitter
Al día siguiente del triunfo de la alianza Cambiemos en Santa Fe, la planta que la empresa Unilever tiene en esa provincia anunció el despido de 65 trabajadores. El titular del Sindicato de Jaboneros, Matías Rodríguez, reveló que la compañía de capitales holandeses justificó esa medida por la “falta de competitividad” frente a las importaciones de productos de perfumería desde Brasil.
Los despidos le fueron comunicados ayer a Rodríguez, quien además es delegado de esa planta ubicada en la localidad santafesina de Villa Gobernador Gálvez. Y si bien los despidos aún no fueron formalizados por telegrama, “si citaron a los delegados para avisarnos, es porque (el recorte de personal) es verdad”.
El gremialista contó que la reunión fue ayer y que los representantes de la firma les transmitieron que tenían que hacer “una restructuración porque no son competitivos con las importaciones de Brasil. Dijeron que el costo laboral aquí es muy alto” y que “para seguir adelante tenían que despedir a 65 trabajadores”, relató.
Los delegados se pronunciaron en desacuerdo y señalaron que tomarán las medidas que hagan falta para rechazar los despidos. Según Rodríguez, el sindicato presentó una denuncia ante el fuero laboral y pidió una audiencia en el Ministerio de Trabajo santafesino.
“Ahora, la incertidumbre de los trabajadores es ver a quién le va a tocar” quedarse sin su puesto, afirmó el dirigente durante una entrevista por AM 1230. Ante esta situación, los empleados se declararon en estado de asamblea permanente y decidieron concentrarse frente a la planta de la multinacional holandesa “para evitar el vaciamiento”.
La fábrica está ubicada sobre Camino del Inmigrante al 800 y la puerta del acceso por esa calle fue cerrada desde ayer, para evitar que la protesta se haga adentro del predio de mil metros cuadrados. Debido a la cantidad de obreros que se convocaron, el lugar fue rodeado por un fuerte operativo policial.
“Estamos ante una situación bastante complicada”, lamentó el delegado que trabaja en esa planta desde hace 15 años. “No lo esperábamos –agregó-. Fue un baldazo de agua fría. Suponíamos que en el contexto del país podía tocarnos a nosotros, pero cuando te toca es una situación terrible.”

Fuente:Página/12

miércoles, 18 de octubre de 2017

Temer aprobó medidas que favorecen el trabajo esclavo Otro retroceso más en Brasil

Opinión>
La Organización Mundial del Trabajo (OIT) afirmó que el país “deja de ser referencia global en el combate al trabajo esclavo y pasa a ser ejemplo negativo”, a la vez que tilda la nueva medida de ilegal, porque altera el Código Penal.
Desde la llegada de Temer al Planalto, se eliminaron conquistas ganadas en décadas.
Desde la llegada de Temer al Planalto, se eliminaron conquistas ganadas en décadas. 

Imagen: EFE
Desde Río de Janeiro
En sus olímpicos esfuerzos para mantenerse en el sillón presidencial alcanzado a raíz de un golpe institucional, Michel Temer da reiteradas muestras de considerar que, en esa lucha, cualquier arma es buena.
En vísperas de enfrentar la segunda denuncia presentada por la Procuraduría General de la República, esta vez por formación de bando criminal y obstrucción de la Justicia, Temer una vez más transformó su despacho en un balcón de negocios. Recibe a diputados, oye sus demandas, negocia la liberación de recursos (desviados, por cierto, de su destino inicial), la distribución de cargos y puestos, así como el envío al Congreso de medidas de interés de grupos económicos o religiosos, en especial los de sectas evangélicas fundamentalistas.
Este lunes, de manera inesperada, Michel Temer decidió acatar una antigua reivindicación de los grandes terratenientes brasileños: aprobó medidas que dificultarán, cuando no imposibiliten, la fiscalización y la punición de los responsables por trabajo esclavo o en situación análoga a la esclavitud. Con eso espera asegurarse los votos favorables de la llamada “bancada ruralista”, que reúne a más de 200 de los 531 diputados, y que representa intereses propios (muchos de ellos son grandes propietarios rurales) y de todo el sector del agro negocio.
Hubo protestas inmediatas, dentro y fuera del país. El más contundente partió de la Organización Mundial del Trabajo (OIT), que en una dura nota afirmó que el país “deja de ser referencia global en el combate al trabajo esclavo y pasa a ser ejemplo negativo”. Además, advierte que la medida es ilegal, porque altera lo que determina el Código Penal brasileño.
Para OIT, la legislación anterior contenía puntos considerados ejemplares, que ahora fueron anulados o neutralizados. Antes, se consideraba que “jornadas exhaustivas y en condiciones degradantes” configuran situación análoga a la esclavitud. La nueva determinación de Temer dice que no, y que la fiscalización solo podrá sancionar al empleador cuando haya “restricción de libertad”. No aclara qué sería “restricción de libertad”, o sea, prevalecerá el criterio del empleador.
Antes, impedir que alguien abandone determinado lugar en que es forzado a ejecutar tareas en situaciones degradantes era esclavitud. A partir de ahora, solo será esclavitud cuando se emplee el uso de la fuerza o haya vigilancia armada para impedir que el trabajador abandone el local.
La legislación anterior determinada la divulgación, a cualquier momento, de una “lista sucia” con los nombres de los sancionados por emplear mano de obra esclava. Esa lista era elaborada por el cuerpo técnico del ministerio del Trabajo, sin injerencia alguna. Ahora, divulgarla pasa a ser de competencia exclusiva del titular de la cartera de Trabajo. Si decide mantenerla bajo sigilo, nadie sabrá quienes la integran.
Antes, los integrantes de la lista eran obligados a pagar deudas laborales e indemnización a las víctimas. Además, su nombre quedaba registrado por al menos un año. Ahora, los que practiquen trabajo esclavo ya no tendrán ninguna obligación frente a sus víctimas. Los pobres miserables tendrán que recurrir, por su cuenta, a la justicia, lo que jamás ocurrirá.
Todo eso llevó la OIT a otro alerta: sin que se divulgue el catastro de quien somete en el país trabajadores a esclavitud, Brasil corre el riesgo de enfrentar barreras comerciales, especialmente en las exportaciones de alimentos. Abandonar el criterio estrictamente técnico en la elaboración y divulgación de la lista para adoptar criterios meramente políticos seguramente generará desconfianza de compradores por todo el mundo. El sistema brasileño de la “lista sucia” era considerado referencia internacional.
Desde la llegada de Michel Temer y su grupo al poder, las presiones de los “ruralistas” no hicieron más que aumentar. Como consecuencia, el combate al trabajo esclavo perdió fuerza, pero perduraba. La fiscalización, por ejemplo, sufrió una drástica reducción en su presupuesto, a tal punto que el pasado agosto se agotaron los recursos previstos en el presupuesto nacional para todo este año.
Acosado por consistentes denuncias de corrupción, entre otros delitos, el presidente más impopular de toda la historia brasileña no pensó dos veces. A cambio de apoyo para mantenerse y también preservar los dos ministros más fuertes de su gobierno, que además de integrar la misma denuncia que será analizada por la Cámara de Diputados responden a un sinfín de acusaciones en la Justicia, retrocedió y eliminó conquistas de décadas.
A tal punto impactó el retroceso, que tanto el Ministerio Público del Trabajo como el Ministerio Público Federal, fiscalías máximas, hicieron críticas muy duras a la medida y recomendaron que sea anulada.
Ya el ministro de Agricultura, Blairo Maggi, poderosísimo terrateniente y cultivador de soja transgénica, dijo que “solo tenemos que celebrar” la decisión de Michel Temer.
Nada podría ser más aclarador.
Fuente:Página/12